10 sept. 2014

Esperanza Gómez convive con voceadores.

En esto del periodismo de espectáculos el deber llama constantemente, rara vez lo hace a las 5 am y si es así alguien en su sano juicio ignoraría el llamado pero cuando ese llamado se trata de Esperanza Gómez la cosa cambia y no hay horario que valga.

Imagina que cerca de las 5:30 am estás en dándole a la chamba y de pronto llega hasta las instalaciones de tu lugar de trabajo la que probablemente sea la mujer más buena que has visto en tu vida en un minivestido pese al frio del carajo que se siente en la calle sólo para tomarse fotos contigo y firmarte la revista donde aparece, todo esto con una sonrisa capaz de derretir los polos y una actitud super amable, pues bien, esto fue lo que le ocurrió a los voceadores en el centro histórico en una jornada de alrededor de dos horas en que Esperanza visitó varios puntos de distribución de diarios y revistas para convivir un poco con los trabajadores que día a día o más bien madrugada a madrugada atienden estos expendios.

La luz del día ya se vislumbraba en el cielo cuando la playmate terminó su recorrido y se retiró del lugar dejando tras de sí docenas de trabajadores alegres y un par de reporteros entre los que me incluyo igualmente dichosos y anhelando volver a verla, lo que ocurrirá este jueves en Plaza Galerías.

















 
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